Inti-illimani Historico

INTI ILLIMANI HISTÓRICO, LA HISTORIA DE INTI ILLIMANI

Inti-Illimani, sol del Illimani, nevado imponente que se yergue en las alturas andinas de La Paz, Bolivia. Es el nombre con que el grupo fue bautizado en agosto de 1967 por el guitarrista de ascendencia boliviana Eulogio Dávalos, dada la fuerte pasión por la música del altiplano andino que ya en sus inicios muestra el grupo. Después de cuarenta años transcurridos desde entonces, su nombre se identifica con la historia musical del continente latinoamericano, con sus instrumentos más característicos, con la historia de sus pueblos y los del mundo, sus luchas, con su geografía y sus sabores, significa amistad y solidaridad. Inti Illimani es música. Más aún, es cultura.

Es una historia traspasada e influenciada por los tiempos y vientos sociales. Inti-illimani surge fiel a los nuevos aires que brotan en muchos lugares del mundo durante la década de los 60 que, en el caso chileno, a partir de Violeta Parra, cambia la manera de entender y cultivar la canción y en general, la música latinoamericana.

Nacido en mayo de 1967 en el seno de la Universidad Técnica del Estado, Inti illimani se constituyó rápidamente en uno de los grupos emblemáticos del notable movimiento musical chileno conocido como “la nueva canción chilena”. Su trabajo instrumental multifacético, habla también de una búsqueda que entrecruza disciplinas muchas veces separadas; lo popular y lo clásico se vuelve un todo en sus creaciones que parecieran mostrarnos el folclore de un país imaginario, pero también real.

 

SUS PRIMEROS VIAJES

Desde sus inicios, realiza giras por América Latina: Argentina, Bolivia y Perú (1968-1970), luego Ecuador, Colombia, Cuba, México, Costa Rica y Venezuela (1971-1973). En estos viajes se nutren desde las fuentes, aprendiendo a escuchar y viendo tocar; surgen las primeras composiciones instrumentales: “Alturas” y “Tatatí”, y los arreglos del repertorio latinoamericano que serán la pauta a seguir en la consolidación de su estilo;“Juanito Laguna” y “Simón Bolivar”,”Ramis y Longuita ”, “El Canelazo” y “La Fiesta de San Benito”. Es aquí donde se fragua el modo de hacer, el estilo de sus arreglos, en fin, aquello que es la identidad inequívoca de su trabajo musical.

 

LA FORMACIÓN DE SUS PRIMEROS NUEVE DISCOS ”LONG PLAY”

Hacia finales del 1967 lo integraban Horacio Durán, Max Berrú, Jorge Coulon, Pedro Yañez y Horacio Salinas. A los pocos meses, de regreso de su primera gira por Argentina, deja el grupo Pedro Yañez (Febrero de 1968) y entra Ernesto Pérez de Arce. Ellos, bajo la dirección del más joven de sus integrantes, Horacio Salinas, componen el Inti Illimani que funda ”los cimientos de su arquitectura musical“, que graba los 8 primeros y decisivos discos entre 1969 y 1972. Este es el grupo que colabora con Víctor Jara, que graba arreglos del maestro Luis Advis y su obra “Canto para una semilla”, basada en las décimas de la gran Violeta Parra.

El año 1972 luego de largas cavilaciones, deja el grupo Ernesto Pérez de Arce, músico fino y estudioso, jazzista e Ingeniero Químico, muy cercano al núcleo creativo. En su paso por el conjunto dejó una huella de disciplina y estilo profesional. Memorables son sus ejecuciones en Quena, instrumento que supo cultivar con técnica y gusto.

También integró el grupo, por un breve período (entre 1968 y 1969), el Ingeniero Forestal Homero Altamirano. En ese período se graba el disco “Si somos americanos” en La Paz, Bolivia.

El año 1971 se une José Seves, que irrumpe dotando al grupo de una de sus voces más claras e incisivas. Hacia finales de 1972 se integra José Miguel Camus, quenista, que venía de participar en el grupo “Los Curacas”.Es así como a las claras y entusiastas voces de Jorge Coulon y Max Berrú, al vibrante charango de Durán y bajo la batuta de Salinas , se unen Seves y Camus para completar la formación que enfrentará los cinco primeros años de exilio.

 

EL EXILIO

El golpe militar de septiembre de 1973 los sorprende en una gira por Europa y deciden fijar su residencia en Roma, Italia, acogiendo la pronta solidaridad y afecto del pueblo italiano. Durante sus 15 años de exilio político se acrecienta su presencia en escenarios de países de todos los continentes. Su canto es una bandera por la libertad y la solidaridad, así como un vibrante momento de fiesta musical latinoamericana.

Este período también significó un enriquecimiento en la formación y diversificación de sus creaciones. Bien se dice que Inti-illimani ensancha su raíz en el exilio e incorpora aires mediterráneos y celtas en sus composiciones, aunque curiosamente siempre con el gesto inconfundible de la música latinoamericana. Son años en que madura la veta creativa de Horacio Salinas, con sus piezas instrumentales emblemáticas y la colaboración creativa con Patricio Manns, quien entrega un importante número de sus canciones al grupo. Por otro lado, José Seves inicia también su vida creativa con “Polo doliente”, bella canción con aires llaneros.

En el exilio nace otra parte importante de la música que ha distinguido a Inti-Illimani por su originalidad y universalidad, sin extraviar lo esencial de su origen y la raíz primera de su canto. De esta época son: “Mercado de Testaccio”, “Palimpsesto,” “Fragmentos de un sueño”, “Vuelvo” y ”Samba Landó” entre muchos otros.

El año 1978 y después de grabar 6 discos en Italia con el grupo, se retira José Miguel Camus. Diez años más tarde, en 1988 en vísperas del regreso a Chile, pide reincorporarse solo para vivir el instante lleno de emotividad que significó aquel día, apareciendo en las primeras fotografías que fueron tomadas de vuelta del exilio. Este experto quenista estampó su firma duradera en la historia de brillantes ejecuciones y grabaciones. A su salida se incorpora Marcelo Coulón, trayendo entre sus manos el guitarrón mexicano.

El año 1982 y hasta 1984 ingresa Jorge Ball, músico venezolano, flautista y quenista, cuatrista, maraquero y luthier, educado en la Escuela de Lutheria de Cremona, Italia. Lo hace nuevamente en el año 1998 y hasta el 2000. Ball, dotado de una gran técnica y talento interpretativo, ha robustecido y documentado aquella parte del repertorio de Inti-illimanni que aparece ya en los inicios con ”Simón Bolivar” y “Madrugada llanera”. Su aporte ha otorgado momentos de intenso virtuosismo.

De estos años son los discos clásicos del exilio de Inti-illimani “Palimpsesto” (1980),”Canción para matar una culebra” (1978), “Imaginación” (1984)

Luego del retiro de Ball se incorpora Renato Freiggang, músico que en sus inicios perteneció al conjunto “Barroco Andino”. Multiinstrumentista, incorpora el saxo en la historia de los instrumentos del Inti-illimani, como también conocimientos sólidos de percusión afro caribeña, que van enriqueciendo las posibilidades expresivas del grupo. Se retira el año 1995.

 

DE VUELTA A CASA

El retorno a Chile, el “des-exilio” y la vuelta de la democracia también marca otra etapa en la vida del grupo. Continúan las giras por el mundo y el trabajo conjunto con grandes músicos. En este período se producen los CD “Leyenda” con la participación de John Williams y Paco Peña, “Andadas” y “Arriegaré la Piel” con el que obtienen un disco de oro.

El año 1997 se retira uno de sus fundadores, Max Berrrú, ecuatoriano afincado en Chile luego del Mundial de Fútbol de 1962. Con su cálida voz, una de las emblematicas del Inti-illimani, realizó grandes interpretaciones y otorgó un timbre característico a los primeros discos del grupo.

La partida de Freiggang y de Berrú, en un cierto sentido, obligó a que Inti-illimani se ampliara a 8 integrantes. En esta época se incorporaron los músicos Efrén Viera, cubano, y Pedro Villagra, ex integrante de Santiago del Nuevo Extremo(1985). Posteriormente (1988) lo hicieron otros dos jóvenes músicos: Daniel Cantillana del grupo Coré y Fernando Julio, contrabajista de factura clásica y popular.

Más de 40 son las producciones discográficas en su trayectoria. Innumerables son asimismo sus premios y los reconocimientos a su excelencia.

Durante la estadía en Italia, 1973 – 1988 Inti Illimani ocupó los primeros lugares de los ranking junto a grupos como Pink Floyd. El tema “Alturas”, de Horacio Salinas, pasó a ser parte de la memoria musical de los italianos. En este periodo destacan también las colaboraciones artísticas con grandes personajes de la música, como el célebre guitarrista John Williams y el flamenco Paco Peña, el gran compositor napolitano Roberto de Simone y el artista británico Peter Gabriel. Parte del repertorio de esa época se encuentra en formato orquestal sinfónico y ha sido interpretado por varias orquestas tanto en Sudamérica como en Norteamérica y Europa

La historia de Inti illimani, como se ha dicho, está traspasada e influenciada por los tiempos y vientos sociales. Períodos de grandes oleajes humanos por sus derechos y la independencia de sus naciones, de reconocimiento de sus culturas, de vivencias que dignificaron a los habitantes del continente latinoamericano.

Ha sido también una alianza de intereses humanos, musicales, morales e intelectuales. Durante años, fue el resultado de un gran acuerdo de un grupo humano, que integraba las diferencias.

 

Inti-illimani Histórico y Nuevos Inti-illimani

Por diversas razones – distintos modos de entender el oficio del músico, divergencias en la mirada futura y en los ineludibles cambios para enfrentarla – esta complicidad se quebró y el grupo se dividió.

Luego de un inevitable enfrentamiento judicial surgieron dos Inti illimani: el histórico y los nuevos. Son dos grupos diferentes, porque aquel sin apellido no existe. Al menos para quienes vivieron o conocen la historia que se ha esbozado, no es posible que esto ocurra. Los nuevos, sin alternativas, han optado por “cambiar su música”, según sus propias palabras.

Sin embargo, hay un rasgo característico de todos los tiempos del Inti-illimani que se repite en los Históricos: la dirección musical, sin la cual es difícil entender el paso de tantos integrantes a través de los años. Al menos 15, si se considera su historia musical a partir del primer disco, aquel del dios chimú, diseñado por los hermanos Larrea y hasta el disco “Amar de nuevo”. Ahí está Horacio Salinas y también José Seves, colaboradores estrechos del núcleo creativo de este grupo que junto a Horacio Durán, charanguista de alta musicalidad, se han unido para continuar una historia que ellos conocen, que comparten y que saben desentrañar.

Este es el Inti-illimani Histórico, cuya estética es inseparable de quienes la crearon en tantas canciones y temas instrumentales, así como en recreaciones y arreglos memorables de todo un repertorio del folklore del mundo.

Junto a los dos Horacios, Salinas y Durán, y José Séves, trabajan en la actualidad con, Camilo Salinas, Fernando Julio , Hermes Villa-lobos y Danilo Donoso.